Habilidades Directivas

Las empresas no son nada sin las personas que las componen. De su esfuerzo e implicación dependerá en gran parte el curso que siga una organización. Es por ello que numerosas investigaciones han puesto el foco en la figura del líder, responsable de guiar a los empleados y mejorar su desempeño, hasta alcanzar los objetivos marcados.

Siguiendo esta línea, son muchos los autores que se han centrado en definir las principales habilidades que deben reunir los líderes excepcionales. Pero, ¿tenemos realmente claro a qué hace referencia este concepto? ¿A qué nos referimos concretamente con las llamadas habilidades directivas?

¿Qué son las habilidades directivas?

Podemos decir que las habilidades directivas son el conjunto de capacidades necesarias para el correcto desempeño de todas las funciones que abarca un puesto directivo. Por este motivo, las empresas necesitan auténticos líderes que dominen estas habilidades, ya que a través de ellas, conseguirán que los trabajadores aúnen sus esfuerzos en la dirección marcada por la visión de la compañía. 

Ahora bien, ¿a qué habilidades nos referimos exactamente? Personalmente, y desde mi propia experiencia, destacaría las siguientes.

Cuáles son las habilidades directivas

1. Habilidades comunicativas

De poco nos servirá ser el que más sabe en un área concreta, si tenemos dificultades a la hora de trasladar al equipo ese conocimiento, o si somos incapaces de exponer en público nuestro proyecto. Si nos cuesta corregir a un compañero cuando sea necesario, o si nuestro estilo de comunicación provoca el malestar de los miembros del equipo. 

Un líder pasa gran parte de su jornada laboral comunicando, por lo que esta habilidad se convierte en un instrumento crucial para él. Ten en cuenta que actúa como enlace entre su equipo y la alta dirección y entre su departamento y el resto. También, puede mantener contacto con clientes, proveedores, colaboradores… etc.

Pero es que la comunicación va más allá del lenguaje, ya que incluso cuando no quieres comunicar lo haces de forma involuntaria a través de tus gestos, tu mirada, tu postura, tu expresión facial… Es por todo ello que dominar esta habilidad y comunicar de forma consciente, resulta fundamental para un líder.

2. Autoconocimiento

Conocerte a ti mismo implica ser consciente de tus fortalezas y debilidades, así como descubrir tu propósito en la vida y los valores que te sustentan. Además, actuar en consonancia con ellos te hará sentir en armonía contigo mismo, y es precisamente desde ese estado que podrás ejercer un liderazgo más auténtico y eficaz. 

Otra parte fundamental de este autoconocimiento son las emociones. Ser consciente de ellas, saber qué las provoca y qué reacciones físicas desencadenan en tí, así como aprender a gestionarlas adecuadamente, te permitirá ser el ejemplo que debes ser para el equipo.

Piensa que la capacidad de influir sobre tus propios pensamientos, emociones y comportamientos, hará que reacciones adecuadamente ante la gran cantidad de situaciones complejas que deberás afrontar a diario.

3. Gestión del tiempo

La falta de tiempo es una de las principales carencias que sufrimos en la sociedad actual. En el caso de los directivos que ocupan puestos de máxima responsabilidad, esta falta de tiempo puede ser aún más acusada, lo que suele derivar en restar horas al ocio, el deporte o la familia, para sumarlas a la jornada laboral. Sin embargo esta no es solución ya que las consecuencias personales de hacerlo, pueden ser nefastas.

Es necesario llevar una adecuada gestión del tiempo. No todas las tareas tienen una implicación directa sobre tu proyecto, por lo que aprender a clasificarlas y priorizarlas resulta fundamental.

4. Habilidades de toma de decisión

Cuando se trata de decidir el menú que vamos a elaborar mañana, no parece que exista mucha dificultad ¿verdad? Sin embargo, un directivo está constantemente tomando decisiones, y muchas de ellas, de elevado impacto en la organización o incluso en la vida de los trabajadores que la componen. Este nivel de responsabilidad puede incluso llegar a paralizarte e impedirte tomar una decisión por miedo al error.

Conocer el proceso de toma de decisión y cómo aplicarlo de forma efectiva te permitirá tomar las mejores decisiones, aunque por supuesto la incertidumbre sobre la idoneidad de la misma nunca la eliminarás al 100%.

5. Motivación

No basta con que tú estés motivado, es necesario que tu equipo también lo esté. Para eso necesitas conocer a las personas que lo integran y saber qué es lo que motiva a cada una de ellas. Puede ser que delegar una tarea que implica mayor responsabilidad actúe como un potente motivador para algunos, sin embargo para otros puede suponer un reto difícil de superar y por tanto, que produzca el efecto contrario.

Conocer los objetivos del proyecto, ser escuchado, ser reconocido cuando proceda, recibir información sobre la marcha del equipo o sobre el propio desempeño, la posibilidad de formarse y de desarrollarse profesionalmente, el promover la autonomía de los trabajadores…etc. pueden ser importantes motivadores para un empleado en mayor o menor medida, en función de sus características personales. Es por ello que debes conocer a los miembros de tu equipo y ofrecer a cada uno lo que necesita para alcanzar su nivel óptimo de motivación.

6. Visión y planificación

El líder no puede quedarse en el día a día, necesita tener muy claro dónde quiere posicionar al equipo, al proyecto o a la empresa, y por supuesto planificar cómo lograrlo. Precisamente, esa proyección de futuro es lo que conocemos como visión. Un líder que carece de ella, es como un barco que navega sin rumbo, al que la corriente arrastrará hacia diferentes puertos en los que encontrará más o menos fortuna. En tal caso todo estará en manos del azar. La empresa irá donde el viento la lleve y no donde el líder crea que debe estar.

Para que un directivo pueda guiar realmente a su equipo, antes debe tener muy claro hacia dónde se dirige, qué quiere alcanzar y por supuesto compartir esa visión con todos sus miembros para asegurar que cualquier esfuerzo vaya en la dirección deseada.

7. Habilidades directivas y gestión de equipos

Todos queremos llevar a nuestro equipo a lo más alto, obtener los mejores resultados posibles, pero para ello es necesario partir de aspectos tan básicos y a la vez tan difíciles de lograr como por ejemplo la confianza y el compromiso entre sus miembros. Sin duda el líder será el responsable de que en su equipo se “respiren” estas variables. 

Cuando no tienes que estar pendiente de ocultar tus debilidades o errores y no desconfías de tus superiores ni de tus iguales, tus esfuerzos se centrarán realmente en la tarea y se creará un clima positivo en el que pedir ayuda o disculparse cuando sea necesario, no tendrá ninguna connotación negativa. Todos somos vulnerables, ¿por qué fingir que no lo somos?

Por supuesto no será suficiente con ello, pero para mí estos dos aspectos son la base sobre la que debes construir tu equipo.

8. Manejo de conflictos

Todos tememos al conflicto, sin embargo, este surge de forma natural en cualquier contexto social, familiar o laboral. Aunque tiene una connotación negativa, gestionarlo adecuadamente puede que nos ayude no sólo a mejorar la relación de dos compañeros, sino también a mejorar determinados aspectos dentro de la organización. Piensa que el conflicto a través de los implicados en él, puede hacer evidente deficiencias en los procesos que, sin duda, podemos solucionar con las habilidades necesarias. 

Detectarlo cuanto antes evitará que ese conflicto se enquiste y por tanto que alcance su punto de no retorno. Por lo que es fundamental aprovechar las interacciones con el equipo para descubrir cómo es la relación entre sus miembros.

9. Gestión del cambio

Una empresa tendrá dificultades para mantenerse en el mercado y más aún para escalar posiciones si sus líderes no cuentan con las habilidades requeridas para gestionar el cambio. Es prioritario adaptar constantemente la organización a las necesidades del entorno.

Los empleados suelen mostrar reticencias a modificar su estado actual, a veces por miedo y otras por comodidad. Contar con líderes que dominen esta habilidad y sean capaces de guiar y acompañar durante todo el proceso marcará la diferencia.

Si necesitas apoyo para entrenar estas u otras habilidades de liderazgo, puedes acceder a mi propio “Programa de Habilidades Directivas” formado por once cursos, que, desde mi experiencia, he diseñado para empresarios/as, directivos/as o mandos intermedios como tú. 

¡Me encantaría verte allí!

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