De responsable a líder

Tan sólo hace falta echar un vistazo alrededor o incluso, por qué no, al interior de uno mismo para darse cuenta de que los auténticos líderes naturales no abundan. El mundo empresarial, la política o la religión, por nombrar sólo algunos ámbitos, están colmados de supuestos líderes. Sin embargo, la realidad es bien distinta. 

Sin ir más lejos y sin entrar en detalles ni simpatías personales, la actualidad informativa nos brinda numerosos ejemplos que muestran importantes carencias en materia de liderazgo.

Para mí, la pregunta clave es: ¿a cuántos de esos líderes seguirías realmente si no ocupasen el cargo que ostentan en la actualidad? O lo que es lo mismo, ¿cuántos son verdaderos líderes independientemente del contexto o del puesto que ocupan? Todos son considerados autoridades, pero fuera del ámbito que les otorga esa autoridad, ¿cuántos influirían sobre el equipo o las masas que supuestamente lideran?

No es fácil contestar a estas preguntas con precisión, pero lo que sí es cierto es que el número se reduciría considerablemente. Esta realidad debe hacernos reflexionar sobre nuestras capacidades y despertar en nosotros un sincero deseo de crecimiento personal y mejora continua. Nadie nos pide que seamos de forma innata los mejores líderes, pero sí que seamos responsables y trabajemos en aquello que esté en nuestra mano para conseguirlo.

Oportunidades de mejora del liderazgo personal

El verdadero liderazgo debe traspasar las fronteras del puesto, ir más allá, y no remitirse única y exclusivamente a él. Buscando siempre alternativas a la imposición y el poder, persiguiendo ejercer una influencia natural en el equipo, dirigiendo y motivando.

Puede que en estos momentos estés pensando en emprender tu propio negocio, o en crecer dentro de tu empresa. También es posible que ya ocupes un puesto de responsabilidad en ella. Pues bien, en cualquier caso, te propongo que te preguntes a ti mismo, ¿por qué quieres conseguirlo o por qué quieres estar en ese puesto? ¿Cuál es tu verdadera motivación? 

Si la respuesta a estas preguntas es el reconocimiento, el poder o la mejora de tu situación económica, déjame decirte que estarás muy lejos del auténtico liderazgo.

Esto no significa que debas renunciar a ello en caso de que el puesto lo conlleve, ni mucho menos. Es cierto que muchas veces el liderazgo viene acompañado de todos estos factores, pero no creas que necesariamente tiene que ser así. El verdadero liderazgo está más relacionado con actos que se llevan a cabo de forma natural y altruista, que despiertan en los demás el deseo de seguir a esa persona.

Cualidades de un líder

El reconocimiento o el dinero no deben ser tu motivación cuando aceptas un cargo. La verdadera motivación debes encontrarla en tu nivel de responsabilidad y compromiso con los demás. Son estos dos aspectos los que te permitirán ir en cabeza y a la vez integrarte con el equipo, sin imponer tus ideas.

Recuerda que, el líder no sólo dirige, también capacita, inspira y da ejemplo. Está claro que para él son importantes los resultados, pero también los procesos a seguir para alcanzarlos y por supuesto las personas que componen el equipo. 

No necesita imponer su criterio, porque convence desde la confianza, el ejemplo y el respeto. Cuando las dificultades aparecen, se centra en buscar soluciones a los problemas o errores cometidos, enseña a su equipo a superarlos y no busca culpables. Su poder es natural, se encuentra en su persona y no se remite al cargo. Y, por último, alienta el espíritu del equipo, con el que comparte los éxitos y fracasos y les impulsa a seguir creciendo.

La condición de líder

Ten en cuenta que las nuevas generaciones, cada vez más, demandan verdaderos líderes capaces de motivar, dejando atrás el jefe autoritario que para nada tenía en cuenta a sus trabajadores.

Es lógico pensar que si contamos con responsables que aunque no sean auténticos líderes, estén trabajando para transformar su liderazgo en esta línea, los resultados positivos no tardarán en llegar.

Y después de todo esto, ¿te consideras un responsable o un auténtico líder? La respuesta en sí no es lo importante, lo verdaderamente significativo es tomar conciencia de ello y trabajar duro hasta convertirte en el líder que quieres ser.

No pienses que una vez que lo consigas te mantendrás fácilmente ahí, puesto que la línea que separa a un responsable de un líder es muy delgada y, por tanto, es normal que la traspases en determinados momentos. Ten en cuenta que las dificultades se presentan a diario, por lo que constantemente te sentirás tentado, pero sólo tu firme convicción de estar donde quieres, te permitirá mantenerte en esa posición.

Recuerda que todos los líderes tienen poder, pero no todos los que tienen poder son líderes.

Si necesitas apoyo para desarrollar tus habilidades de liderazgo, pronto podrás acceder al “Programa de Alto Rendimiento Directivo” que, desde mi experiencia, he diseñado para empresarios/as, directivos/as o mandos intermedios como tú. 

En él trabajarás aspectos tan importantes para un líder como la inteligencia emocional, la comunicación, la toma de decisiones, la negociación, la gestión del cambio… etc., que contribuirán a tu crecimiento como líder.

Y bien, ¿qué opinas tú? ¿Crees que todos los directivos, responsables o dirigentes… son necesariamente líderes?

Me encantaría leerte y conocer tu opinión al respecto e intercambiar impresiones en redes, ¿te animas?

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