Multiplica tus probabilidades de éxito gracias a la planificación estratégica

Al igual que yo, estoy seguro que en alguna ocasión has estado trabajando en un ambicioso proyecto sin un plan de acción claro y has acabado perdido entre un sin fin de tareas inacabadas, totalmente desmotivado y desconectado del proyecto, ¿te suena? La solución a estas situaciones tiene un nombre y se llama planificación estratégica. ¿Te gustaría saber más? Pues ponte cómodo/a, porque es justo de lo quiero hablarte hoy.

Desde el principio de la humanidad, el ser humano ya mostraba indicios de planificación para adaptarse al entorno, defenderse, obtener seguridad y alimento. Pero no hace falta irnos tan lejos en el tiempo, ya que en realidad todo aquello que es importante para ti, tratas de planificarlo a conciencia y con la antelación suficiente, ¿verdad?

Imagina que esperas el nacimiento de un hijo. Coincidirás conmigo en que comienzas a planificar el espacio del hogar, los productos que necesitarás para su transporte y cuidado, a pensar cómo conciliarás tu vida profesional y familiar, etc. 

Sin embargo, no es necesario que sea un acontecimiento tan especial, ya que también planificas cuestiones triviales o más rutinarias, como puede ser la comida que prepararás mañana. Planificarla evitará que no te falte ningún ingrediente cuando comiences a cocinar.

Así que si es tan necesario planificar las situaciones más simples del día a día, ¿cómo es posible que todavía haya empresas que no lleven a cabo una planificación? o ¿cómo es posible que no tengamos una hoja de ruta clara para guiar nuestra propia vida profesional?

Y es que la planificación estratégica no es algo aplicable sólo al ámbito institucional, sino que también juega un papel importante en la esfera del desarrollo personal y profesional, convirtiéndose en un instrumento de gran valor para la consecución de nuestros objetivos y  sueños.

Para planificar estratégicamente es imprescindible comenzar por explorar el interior. Analizar y entender tanto el pasado como la situación actual, es un requisito ineludible para plantear el futuro que queremos construir, es decir, los objetivos que pretendemos alcanzar.

A partir de ahí, debes ser capaz de identificar los recursos, tanto internos como externos, que tienes al alcance de tu mano para llegar a una situación deseada determinada.

Después, traza el plan. Diseña una hoja de ruta inicial con pequeñas etapas o hitos a conseguir, ello te ayudará a avanzar con seguridad hacia tus grandes objetivos sin perder el foco y, sobre todo, sé constante, persevera. 

A pesar de contar con un plan de acción claro debes tener presente el carácter volátil e incierto de los tiempos en que vivimos, así que acepta que en algún momento del camino te verás obligado a improvisar e introducir modificaciones en tu hoja de ruta.

No le tengas miedo a afrontar situaciones no previstas, ya que ello no es sinónimo de que hayas errado en tu planificación, sino que por el contrario demuestras capacidad de resiliencia y fortaleza para reconducir tu camino y hasta de volver a empezar si fuera necesario. Piensa que en el mundo actual sólo aquellos que saben que empezar de cero no es un problema sino una oportunidad, serán capaces de alcanzar el éxito. Todo es cuestión de perspectiva.

En cualquier caso, planificar te ayudará a disminuir riesgos, ya que adquirirás el poder de anticiparte a ellos, afrontando sus consecuencias de la mejor forma posible.

A pesar de todo, insisto, debes tener presente que siempre surgirán imprevistos, ya que habrá una gran cantidad de variables que se escaparán a tu control, por lo que incorporar la flexibilidad a tu hoja de ruta, también forma parte de esa planificación.

Asume que no se desarrollará tal y como inicialmente la habías planteado, ya que si el mero hecho de planificar garantizara el éxito, cualquier proyecto con un mínimo de planificación, saldría adelante. 

Incluso algunas estadísticas de emprendimiento en nuestro país arrojan datos en este sentido al afirmar que la vida media de las empresas de nueva creación rondan los 2 años debido, en la mayoría de los casos, a la ausencia de una planificación estratégica definida.

Así que planificar de forma estratégica ya sea en el plano personal o empresarial es fundamental para:

  • Tener una visión lo más exacta posible de la situación de partida, lo que te permitirá reducir riesgos, identificar prioridades y aprovechar oportunidades.
  • Determinar unos objetivos ambiciosos, realistas y medibles. Esto te ayudará a realizar un seguimiento en tiempo real de tu planificación, comparando los resultados esperados con los que realmente has conseguido. Si no fueran coincidentes, toma decisiones con criterio objetivo y reajusta tu plan, ya sabes que en planificación estratégica, la flexibilidad es un elemento más de la misma.
  • Mantenerte a ti y a los miembros de tu equipo comprometidos y 100% motivados con la hoja de ruta establecida, ya que conseguirás dar un propósito a las acciones diarias que se deben realizar y sobre las que se debe persistir.

Como puedes ver, la planificación estratégica es una potente herramienta que debes aprovechar, tanto para orientar proyectos de desarrollo personal como para lanzar, consolidar y escalar modelos de negocio incipientes o ya asentados en el mercado, que debes aprovechar sí o sí, ¿no crees?

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