Mejora el proceso de toma de decisiones con las microdecisiones

Hace unos meses publiqué un post en el que te aportaba mi visión sobre los errores que debes evitar, para afrontar con éxito un proceso de toma de decisiones en el ámbito empresarial. Con esta nueva entrada me gustaría continuar abordando el fascinante mundo de la toma de decisiones, pero esta vez desde una perspectiva más cercana y personal.

macrodecisiones elecciones que marcarán nuestra vida y condicionarán nuestro futuro
microdecisiones determinan nuestro presente, nuestros hábitos, nuestra forma de actuar y de relacionarnos

Como yo, estoy seguro que alguna vez has pensado en la cantidad de decisiones que tomas diariamente (según un estudio tomamos más de 35000) y cómo estas influyen en tu vida, lo cual puede ser incluso abrumador. A menudo, cuando hablamos de toma de decisiones en el ámbito personal, solemos asociarlas a las elecciones que marcarán nuestra vida y condicionarán nuestro futuro.

Por ejemplo: qué estudiar, si sería mejor comprar una vivienda o alquilar, casarnos o no,… Son las que yo llamo macrodecisiones. 

Sin embargo, no somos conscientes de la importancia que tienen en nuestra vida las pequeñas e incontables decisiones que tomamos en el día a día, las microdecisiones. 

Somos la consecuencia de las decisiones que tomamos

Esas microdecisiones, que por ser tan pequeñas no les prestamos la debida atención, pero que en realidad son las que determinan nuestro presente, es decir, nuestros hábitos, nuestra forma de actuar y de relacionarnos. Este tipo de decisiones son las que realmente acaban condicionando nuestro futuro, pero es difícil ser conscientes de ello.

Nos guste o no, estamos condenados a tomar infinidad de decisiones diarias, lo que genera en muchas personas una constante y agobiante sensación de estrés, sobre todo entre aquellas que necesitan tomarlas con certeza de resultado. El miedo a tomar la decisión equivocada les aterra y paraliza, haciéndoles vivir en una indecisión constante.

Si es tu caso, debes entender y asumir que nadie tiene la seguridad absoluta acerca de los resultados de una decisión tomada, ya que es imposible controlar todas las variables que cualquier decisión desencadena. 

El secreto es tan simple como complejo: confiar en ti y en el poder de tu intuición.

Cómo desarrollar la capacidad de tomar decisiones

Sí, sé lo que estás pensando: “es muy fácil decirlo y muy complicado aplicarlo”. Y no te falta razón, pero piénsalo un momento: cada vez que tomas una decisión, ¿qué es lo peor que puede pasar si te equivocas? La respuesta a esta pregunta es que en la mayoría de las ocasiones, simplemente aprenderás algo que desconocías. No pasará nada más.

  • Para desarrollar la confianza en ti mismo y tu intuición, debes tomar tus propias decisiones y responsabilizarte de ellas, no hay otra. 

Sólo a partir de los aprendizajes que extraigas de las consecuencias de tus decisiones, conseguirás fortalecer tu propia confianza para decidir y afrontar nuevos retos, después de todo debes entender que en la vida no existen certezas absolutas. Asumirlo te ayudará a plantar cara a los miedos e inseguridades que toda decisión conlleva.

En todo este proceso es importante conocer cuáles son las cosas que dependen realmente de ti y cuáles escapan a tu control. Evita malgastar tu tiempo en estas últimas, de lo contrario serán un potente ladrón de energía que afectará a tu autoconfianza y capacidad de decidir.

para desarrollar la confianza en ti mismo y tu intuición, debes tomar tus propias decisiones y responsabilizarte de ellas
  • Reflexiona en torno a aquello que está en tu mano, lo que realmente puedes controlar. El mejor comienzo es mirar dentro de ti, explorar tu interior.
  • De la forma más honesta posible, trata de identificar cuáles son tus valores, qué es lo realmente importante para ti, qué te motiva, qué te “revuelve” por dentro, qué es para ti el éxito en la vida. 

Pon el foco ahí y comienza a tomar microdecisiones que piensas pueden ayudarte a conseguirlo. Equivócate, aprende y redirige tus acciones sin llegar a perder nunca el foco.

  • Evita conceder una excesiva importancia a las opiniones de los demás, ya que además de no poder controlarlas, son las suyas y no las tuyas. Atiende las de aquellas otras que estando cerca de ti te quieren y aprecian, valóralas en su justa medida y toma partido.

¿Te has parado a pensar en las microdecisiones que tomas día a día y cómo afectan a tu desarrollo personal? Me encantaría leerte y conocer tu opinión al respecto e intercambiar impresiones en redes ¿te animas?

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