Los ladrones del tiempo en el emprendimiento

Si la gestión eficaz del tiempo es crucial para cualquier profesional, para un emprendedor es clave. Cuando emprendemos, la pasión nos desborda de tal manera que el tiempo parece volar. Sólo vivimos por y para nuestro proyecto, y ello puede acabar convirtiéndose en un problema que afecte a otras esferas que también debemos mimar: nuestra esfera personal. Aunque no lo creas, existen unos elementos que, sin darnos cuenta, nos limitan la capacidad de optimizar nuestro tiempo ¿Has oído hablar de los ladrones del tiempo?

Seguro que muchas veces has utilizado expresiones como… “¡no tengo tiempo!”, “¡la de cosas que haría si tuviera más tiempo!” o “¡el tiempo es oro!” Y es que, en el caso de los emprendedores, la gestión del tiempo es tan difícil como importante.

Al tratarse de nuestro propio proyecto, tendemos a pensar que debemos invertir todo el tiempo posible en él y no debería ser así. Después de todo, no por dedicarle más horas conseguirás mejores resultados. Así que lo realmente importante es que las horas que dediques a trabajar en tu proyecto sean de la máxima productividad posible.

El objetivo que debes perseguir es obtener la máxima optimización del tiempo que dediques al trabajo. Aunque quisiéramos, ni física ni mentalmente estamos preparados para trabajar a pleno rendimiento 24/7/365, tarde o temprano, como te decía al inicio, te “romperás” y aparecerán los problemas.

Aprender a desconectar y dedicar tiempo a tu familia, tus amigos y amigas, hacer deporte, disfrutar de un buen libro…, en definitiva, dedicar tiempo a tus otras pasiones o hobbies, es tan importante como el tiempo que inviertes en tu proyecto. Y créeme si te digo que es posible.

Establecer “puntos de corte” en tu día a día es fundamental para poder dedicar a tu proyecto tiempo de trabajo de calidad real y a la vez, no descuidar la necesaria e importante esfera personal. Grábatelo a fuego: somos humanos, no robots.

¿Y cómo puedes conseguir eso?

En realidad, la solución es más sencilla de lo que en un primer momento puedes pensar. El secreto está en identificar qué es lo que te hace “perder” ese tiempo y cómo puedes realizar una organización efectiva del mismo.

Para ello, comenzaré explicándote qué son los “ladrones de tiempo” y cómo puedes hacerles frente.

Los ladrones del tiempo podríamos definirlos como todas aquellas microtareas o micromomentos, que consiguen robarnos muchos minutos al día, de una forma tan sutil y sigilosa, que nos pasan totalmente desapercibidos, pero que inciden negativamente en la gestión de nuestro tiempo.

Para plantarles cara, lo primero que debes hacer es identificarlos, lo cual no es fácil.

Con carácter general, los ladrones que de forma sigilosa nos roban el tiempo tienen que ver con las interrupciones, el realizar varias tareas al mismo tiempo o el aplazar constantemente aquellas que no nos agradan.

A continuación, nos detendremos brevemente en cada una de ellas y veremos qué solución puedes aplicar para contrarrestarlas. Comenzamos por las interrupciones.

Las interrupciones son probablemente uno de los mayores ladrones del tiempo y limitadores de tu capacidad de concentración.

¿Te has parado a pensar la cantidad de veces que has tenido que interrumpir una tarea para, por ejemplo, atender una llamada o leer al instante cada mensaje de Whatsapp que ha entrado en tu teléfono móvil?

Una buena estrategia que puedes aplicar para evitar estas interrupciones, es comunicar a los miembros de tu equipo cuáles son las rutinas diarias que has establecido para organizar tu día. Hazles saber cuáles son los horarios en los que estarás disponible para atender sus mensajes o llamadas y que fuera de los mismos, no podrás atenderlos.

Por supuesto, silenciar las alertas de tu móvil es obligatorio y ni se te ocurra mirarlo hasta que no haya finalizado el tiempo que habías bloqueado para trabajar lo más concentrado posible.

Junto a las interrupciones, realizar varias tareas al mismo tiempo es otro de los grandes ladrones que roban nuestro valioso tiempo: La multitarea.

Como puedes imaginar, la multitarea se refiere a realizar varias actividades al mismo tiempo. Su principal consecuencia: empezar muchas tareas y no terminar ninguna, obteniendo como resultado un bajo nivel de productividad.

La solución parece evidente: céntrate en una sola tarea. Primero, clasifícalas, por ejemplo, según el grado de urgencia, importancia, si puedes terminarlas en el momento o te llevará varios días.

Una vez clasificadas, asígnales el tiempo que dedicarás a cada una de ella y no pases a la siguiente hasta que el tiempo asignado haya terminado o la hayas resuelto.

Es probable que el tiempo que habías previsto para finalizar una tarea determinada no haya sido suficiente. Una vez se ha agotado el tiempo, valora en ese momento si debes continuar con ella (por ejemplo, porque se trata de una tarea urgente o importante que debes resolver sí o sí en ese momento) o, por el contrario, la continuarás el día siguiente.

Recuerda, la rigidez no tiene porqué estar reñida con una dosis adecuada de flexibilidad.

Como ya has visto, la principal consecuencia de la multitarea tiene que ver con empezar muchas actividades y no finalizar ninguna, lo que te llevará a otro gran ladrón de tu preciado tiempo: aplazar las tareas.

Aunque realmente los motivos que nos llevan a posponer o “dejar para más tarde” determinadas tareas, se debe a que no nos gustan o no nos motivan, más que por razones de multitarea.

Las tareas que aplazamos suelen ser bien tareas repetitivas y rutinarias o bien otras a las que tememos afrontar porque no sepamos muy bien cómo hacerlo, ya sea por desconocimiento o porque se traten de tareas que presenten cierta dificultad o complejidad, cuya realización nos requerirá realizar un gran esfuerzo. 

Pero aplazar tareas desagradables o complejas es un error a la hora de gestionar el tiempo. Créeme si te digo que vas a perder más tiempo buscando excusas para aplazar la tarea que enfrentarte a ella y ejecutarla.

La clave está nuevamente en implantar un método de clasificación eficaz de las tareas y establecer los tiempos de ejecución más adecuados de las mismas, con independencia de si se trata de tareas cuya ejecución te resulten más o menos agradables, ya que tarde o temprano tendrás que enfrentarte a ellas.

En cualquier caso, en el momento de clasificación de las distintas tareas, entre aquellas con el mismo nivel de importancia o urgencia, puede ser interesante ordenarlas de acuerdo a un criterio motivacional: “Entre dos actividades… ¿cuál me motiva más?” 

Empezar por aquella que te aporta una mayor dosis de motivación, puede ayudarte a incentivar tu curva de atención y concentración, lo cual siempre es importante a la hora de comenzar una jornada de trabajo o retomarlo tras un descanso.

Cómo ves, los ladrones del tiempo son pequeños detalles a los que rara vez les damos importancia, pero que si consigues controlar, verás aumentar exponencialmente la optimización del tiempo, permitiéndote establecer “tiempos de desconexión” efectivos y de calidad para dedicarlos a esas otras cuestiones que también quieres y debes cuidar: tu vida personal, importantísimo para aumentar tu productividad.

¡Así que no tengas prisa, y cada cosa a su tiempo!

Qué opinas, ¿consideras que puedes gestionar mejor tu tiempo? Me encantaría conocer tu opinión e intercambiar impresiones sobre ello en las redes.

 ¡Nos leemos en los comentarios!

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