3 barreras que limitan tu desarrollo profesional y personal

¿Alguna vez has querido emprender un cambio en tu vida o darle un giro de 360 grados, pero el miedo al fracaso, a pisar terrenos desconocidos o, simplemente, a lo que dirán los demás, te ha paralizado una y otra vez en tus intentos por alcanzar tus verdaderas aspiraciones, tus objetivos, tus sueños, lastrando así tu desarrollo profesional y personal?

¿Cuántas veces te has lanzado de manera decidida a conseguir un objetivo, pero has acabado perdido entre multitud de tareas a medio terminar y totalmente desmotivado?

Lo cierto es que la mayoría de nosotros, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado esas sensaciones con mayor o menor intensidad, por lo que detectar qué es lo que nos impide crecer, es el primer paso para liderar cualquier iniciativa de desarrollo personal y profesional.

Así que con este post quiero compartir contigo lo que para mi son las tres grandes barreras que lastran o limitan el verdadero potencial de las personas: la ausencia de propósito, la falta de foco y el miedo al cambio.

LA PRIMERA BARRERA TIENE QUE VER CON NO TENER UN PROPÓSITO CLARO

Y es que para conseguir cualquier objetivo es imprescindible tener un por qué, un propósito. 

Cuando hablamos de desarrollo personal o profesional, podríamos decir que un propósito es “ese algo” que te remueve por dentro, que te empuja a actuar y coger las riendas de tu vida para afrontar importantes desafíos de forma decidida y sin miedo.

En definitiva, tu propósito será tu mayor fuente de inspiración y, por tanto, de motivación. La gasolina que moverá tu motor para llevarte a emprender cosas importantes para ti.

Y es que sin un propósito, la desmotivación acabará llegando. Es cuestión de tiempo y, lo que es peor, tus objetivos seguirán quedando en el horizonte de los imposibles. Frustrante, ¿verdad?

¿Qué puedes hacer? 

Para la mayoría de las personas, encontrar ese propósito no es algo sencillo, pero puedes comenzar preguntándote de la forma más honesta posible, qué es lo que te motiva realmente, qué es lo que te empujaría a despertarte cada mañana, repleto de ilusión y energía, para realizar aquello que tanto te gusta.

Como te decía, sé que no es fácil, pero si no sabes por qué o para qué estás haciendo algo, junto a la propia inercia del día a día, harán que pronto tu motivación y capacidad de persistir se vean fuertemente resentidas.

LA SEGUNDA BARRERA CONSISTE EN NO FOCALIZAR CORRECTAMENTE

Una vez identificado el propósito, sentirás que nada puede detenerte, haciendo que te lances a pelear por conseguir diferentes objetivos a la vez y esto es justo lo que a largo plazo puede complicar la consecución de tu propósito y, por tanto, poner en riesgo tu crecimiento personal y profesional. 

Y es que tratar de alcanzar diferentes objetivos al mismo tiempo es un error, ya que te exigirá invertir un gran esfuerzo en realizar varias tareas a la vez, siendo muchas de ellas, complejas, repetitivas y aburridas de ejecutar.

La consecuencia directa suele ser no concluir la mayor parte de ellas, llevándote directo al desánimo y, poco después, a abandonar el trabajo para conseguir tus objetivos.

¿Qué puedes hacer? 

Para empezar, reflexiona sobre esos objetivos que quieres alcanzar sin perder de vista lo que te empuja, lo que te hace hacer, tu propósito. Después, prioriza y establece un calendario de trabajo ambicioso pero realista. 

Se trata de trazar un plan de acción que puedas ejecutar estableciendo un punto de inicio claro y concretando las tareas que debes realizar y, por encima de todo, evita aplazarlas, principalmente aquellas que puedan resultar más difíciles o menos satisfactorias de ejecutar.

Y muy importante: no pongas el foco en el siguiente objetivo a alcanzar hasta que hayas conseguido el primero. 

Piensa que cada vez que aplaces una tarea, hará más difícil la consecución del objetivo que te habías marcado y lo único que conseguirás será llegar a un punto de difícil retorno. Cada tarea aplazada, es una micro barrera para tu desarrollo personal y profesional, no lo olvides.

Así que no tengas prisa, ve paso a paso, pero de forma decidida. Quizás vayas lento, pero irás seguro. Verás cómo a medida que vas completando tareas, irás alcanzando pequeñas metas y casi sin darte cuenta, llenas a cada paso el depósito de tu motivación, ayudándote a crecer y, lo que es más importante, a ir creyendo en ti mismo y tu verdadero potencial. 

UNA TERCERA BARRERA QUE LIMITA TU DESARROLLO TIENE QUE VER CON EL TEMOR AL CAMBIO Y AFRONTAR SITUACIONES DESCONOCIDAS

Sentir miedo ante la incertidumbre que genera lo desconocido es algo muy humano que conviene aprender a controlar. 

Aquello que desconocemos nos genera miedo y por ello nuestro instinto nos lleva a rechazar los cambios en los que no tenemos certeza de resultado previsible, seguro y estable. Es un mecanismo de defensa instintivo, por lo que no debes sentirte mal por ello.

Sin embargo, debes ser consciente de que para crecer, a menudo te verás en la obligación de realizar acciones que nunca antes habías hecho como, por ejemplo, incorporar nuevos hábitos a tu día a día.

Incorporar nuevas rutinas diarias es algo que a priori puede parecer sencillo, sin embargo,  suele convertirse en una barrera infranqueable para la mayoría de las personas, provocando su estancamiento en el lugar equivocado, ese que considera aparentemente seguro simplemente por ser conocido, cuando en realidad lo único que le está aportando es estancamiento personal y profesional.

¿Qué puedes hacer? 

Aunque no lo creas, nadie te conoce mejor que tú mismo. Así que antes de lanzarte a seleccionar ese primer objetivo a alcanzar y que te ayude a estar más cerca de tu propósito, debes reflexionar sosegadamente y valorar los posibles riesgos en los que incurrirás de la forma más objetiva posible. 

Trata de buscar opinión en las personas adecuadas, aquellas que sabes pueden darte un punto de vista sensato, libre de miedos y prejuicios.

Una vez sopesado los riesgos y escuchado el parecer de personas confiables, decide, focaliza correctamente, ponte a trabajar y persiste. No hay otro camino ni atajos posibles.

Evidentemente, existen más barreras que dificultan la consecución de objetivos y actúan de freno para el desarrollo personal y profesional, pero estas tres (el no tener propósito, la ausencia de foco y el miedo al cambio), son las que a mi juicio actúan como principales limitantes. 

¿Estás de acuerdo? ¿Incluirías alguna otra barrera o elemento que dificulte el crecimiento personal o profesional? 

¡Me encantaría conocer tu opinión!

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